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Boletín 7. Diciembre 2004
Consumo navidño: consejos para no acabar con carbón en los bolsillos
En pocas fechas, la Navidad se instalará de nuevo en nuestros corazones y bolsillos. Las luces que alumbrarán calles y hogares, repletas de ilusiones y emociones, repartirán regalos, excelsas cenas y esperemos que un poco de suerte en la lotería.
Los regalos, los buenos alimentos, las cenas con los amigos y familiares o algún viaje para despedir el año son nuestras tareas más inmediatas. El cava y los langostinos, nuestros inseparables compañeros de fiesta.
Un cúmulo de actividades y compras que pueden hacer, si no estamos alerta, que nuestra cartera tiemble durante un buen periodo, es la resaca más costosa.
Previsión es ahorro:
Bien, para que estas fechas tan entrañables no supongan un auténtico quebradero de cabeza, hay que saber que la anticipación y la previsión son unas de nuestras más potentes fortalezas ante lo imprevisible del gasto.
Una atenta mirada a los productos navideños en supermercados y jugueterías con unas semanas de antelación puede que nos ayude a ahorrar un porcentaje importante de lo dirigido a la comida. Por lo general, los productos congelados o, sin ir más lejos, el cordero comprado con un mes de antelación, puede hacernos ahorrar un 30 % de su valor.
En relación a la alimentación, la antelación en la compra del marisco, los congelados son una buena alternativa, o de los productos más característicos (corderos, turrones o cavas) hará, primero, que vayamos distribuyendo el gasto en las semanas y meses previos y, segundo, nos ahorraremos su tradicional subida una vez que las fiestas ya estén encima.
Ello contribuirá a que el gasto relacionado con las subidas de precios en los días Navidad pueda ser evitado con la antelación suficiente. Anticipación en las compras de alimentos puede representar un ahorro importante en el presupuesto festivo.
La inevitable lotería:
Es probable que el día 22 de Diciembre nuestros bolsillos se encuentren repletos de décimos y participaciones en el tradicional sorteo de Navidad. Bien, nuestra suerte, como casi siempre, habrá sido esquiva pero nuestro gasto no.
Si analizamos las participaciones de ese tan señalado día, es probable que nos encontremos números de hasta “el kiosko de la esquina”. Evidentemente no vamos a dejar de coger ese número o el otro pero ¿por qué no asignamos un presupuesto fijo destinado a la lotería con unas semanas de antelación?.
El presupuesto, a veces tan difícil de seguir, puede resultar clave para no gastarnos más de lo debido en la lotería. Un intercambio de participaciones también puede resultar provechoso para no perder más dinero del estipulado en nuestro presupuesto inicial.
El cotillón de fin de año y los regalos:
La cena de Nochevieja así como el día de Reyes, con sus regalos y comida, son uno de los días más felices para todos. Ilusiones y cava al ritmo de cotillones y música. Estos días pueden resultar maravillosos para todos pero también peligrosos para nuestra economía.
La Nochevieja, por lo general, es un día y una noche en la que no reparamos en gastos. Las botellas de cava y los cotillones dibujan una noche en la que, si no tenemos cuidado, nuestra cuenta corriente descienda de manera importante. La resaca puede ser doblemente dura.
Consumir moderadamente bebidas alcohólicas o asignar un presupuesto a la gran noche puede ayudar a no desviar en exceso el gasto para Nochevieja. Por otro lado, los excesos son malos compañeros de viaje del gasto, con lo cual, la previsión, aunque a veces sea terriblemente complicada de llevar a la práctica, es una de las mejores armas contra el excesivo gasto.
En relación a los regalos navideños, otra fuente importante del gasto incontrolado, cabe decir que la elección de los diferentes regalos con tiempo conllevará una racionalización en su compra. Comparar precios de los mismos, en diferentes establecimientos, ayudará sobremanera a no disparar el gasto. Recordar por otro lado, que siempre hay que guardar la factura de las compras que realicemos.
La dulce resaca:
Aunque sea complicado, si tenemos en cuenta alguna de estas recomendaciones es probable que nuestra resaca navideña pueda resultar más llevadera. Las Navidades, a parte de resultar unos días entrañables para estar con familia y amigos, pueden ser fuente importante de sobreendeudamiento para las familias.
Un racional gasto, unido a una correcta previsión de las compras hará, sin ninguna duda, que nuestro bolsillo no sufra en exceso, además de influir para que las deudas no desborden el presupuesto familiar.
Si a ello le unimos que en enero, con las rebajas, el gasto también puede multiplicarse, el resultado a final de enero o febrero puede influir sobremanera en nuestro capital y en la evolución económica del hogar en los siguientes meses.
Por ello, un consumo moderado y racional en épocas navideñas, unido al control de los gastos en tiempo de rebajas, podrá conseguir que nuestra economía no sufra los avatares de esta época tan propicia para un consumo exagerado.
Ricardo Barquín.
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