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Boletín 8. Diciembre 2005
La gripe aviar: ¿nos encontramos a las puertas de una epidemia que afecte a los humanos?
La gripe aviar surge inicialmente en extremo oriente, aunque en la
actualidad se han detectado ya varios casos en Europa, y se puede definir como
una enfermedad de origen animal muy contagiosa, causada por un virus que afecta
normalmente a las aves, siendo las aves domésticas las más vulnerables a la
infección, debido fundamentalmente a los sistemas de producción que se
caracterizan por una gran concentración de aves en espacios reducidos.
La
enfermedad en las aves tiene dos formas, la enfermedad más benigna o de baja
patogenicidad que cursa con enfermedad leve, y una gripe aviar más peligrosa,
de mayor preocupación por ser altamente contagiosa entre las aves y cursar con
una mortalidad próxima al 100% de las aves infectadas.
La
enfermedad se transmite a los humanos principalmente por la difusión del virus
vía respiratoria, a través de las heces y secreciones respiratorias de las aves
infectadas.
¿Existe riesgo de transmisión a través del consumo de carne de ave o huevos?
No, las investigaciones llevadas a cabo permiten afirmar
que la gripe aviar no es un problema de contaminación alimentaria, ya que no
existe ningún dato que identifique el consumo de huevos o carne como medio de
transmisión de la enfermedad animal a las personas, no obstante se recomienda
el cocinado de los alimentos, dado que así se asegura la eliminación de virus y
bacterias que pueden estar presentes en ellos, causantes de las toxiinfecciones
alimentarias.
Garantías de consumo:
No existe
riesgo de que las aves infectadas pasen a la cadena alimentaria, dado que los
servicios veterinarios supervisan, tanto en las granjas como en los mataderos,
que las aves se encuentren sanas antes de su sacrificio.
Complementariamente
con esto, la identificación en el huevo de la explotación de origen y los
sistemas de trazabilidad implantados con carácter obligatorio, permiten conocer
con exactitud la procedencia de aves y huevos comercializados en nuestro país,
impidiendo el acceso a la cadena alimentaria de productos potencialmente
sospechosos por su origen.
En el caso de
que se llegara a detectar algún brote de gripe aviar, se procedería a
inmovilizar las granjas afectadas, sacrificando las aves infectadas con la
imposición de medidas restrictivas al movimiento de animales de las
explotaciones colindantes.
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