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Boletín 9. Junio 2006
El comercio vasco: apuestas ante el futuro
Hablar de comercio desde la perspectiva de una Organización de Personas Consumidoras, es hablar de un sector vital, no solo para satisfacer nuestras necesidades de compra, sino que además el comercio urbano, aporta un valor añadido sobre la ciudad y es que el comercio es una de las variables fundamentales para hacer más atractiva a esta, ya sea incidiendo sobre la calidad de vida de la ciudadanía tanto por el servicio y la vitalidad que genera, como por lo que tiene de atracción sobre el sector turismo y tractor de otras actividades económicas.
En base a los datos que figuran en nuestra organización, de las casi 4000 actuaciones recogidas en nuestros gabinetes jurídicos, en torno al 5 % tiene que ver con el sector comercio, normalmente con niveles satisfactorios de resolución, por ello y por otro tipo de datos estamos en condiciones de decir que el comercio vasco, en su mayoría ofrece un alto grado de satisfacción y confianza a la ciudadanía, pero también es verdad que los hábitos de consumo y las formas de consumir, están en constante cambio y existen amenazas sobre la viabilidad de este modelo.
La fuerte irrupción del fenómeno del centro comercial periférico, entendiendo este no solamente como un lugar donde comprar o abastecerse, sino como centro lúdico o incluso de relación social, ha supuesto un cambio importante en la conducta de la ciudadanía y arrastrando hacia este modelo un numero importante de personas en detrimento del comercio urbano tradicional con la consiguiente perdida de vitalidad de las ciudades.
Independientemente que mi planteamiento personal y el de la organización a la que represento, este modelo nos plantee recelos, por lo que tiene en contra de criterios de sostenibilidad medioambiental (utilización masiva de vehículo individual, necesidades de vías de acceso o problemas en las mismas, etc.) y los propiamente consumeristas ( la oferta de consumo ligada al ocio, monopolio en cuanto a la distribución y otras, es un modelo que cuenta con la aceptación creciente de la sociedad y que ambos modelos, urbano y periurbano están obligados a coexistir pero dentro de un equilibrio razonable.
Otra de las amenazas que percibimos es la que se puede presentar con la entrada en vigor de la directiva Bolkestein, con la libre implantación de todo tipo de enseñas y con el peligro de efecto dumping que puede suponer que indudablemente tendrá un efecto en los precios, pero dudo que ofrezcan los estándares de calidad que demanda al menos una parte importante de la población.
Asimismo, citar el fenómeno de compra de a distancia, catalogo, Internet, que aunque cuantitavamente no es muy importante esta incrementándose y que nos genera un numero significativo de reclamaciones en su mayoría de difícil tramitación
Ante esta situación, teniendo como horizonte que la globalización es irreversible, es preciso reflexionar sobre lo que el consumidor demanda, y en ese sentido para que el comercio urbano sea un referente atractivo al consumidor, tendrá que aportar un valor diferencial a la oferta en base a los siguientes parámetros:
* Oferta atractiva y diferenciada y para ello es necesario la búsqueda de nuevos modelos en los que la innovación y la especialización sean prioritarios
* Sumar recursos para obtener y ofrecer las mejores condiciones.
* Relación amable con el consumidor, facilitando el acto de compra mediante un correcto asesoramiento, servicio a domicilio y atención post venta si fuera preciso e incorporar las innovaciones que otros que se consideran lideres del sector han incorporado.
En ese sentido y valga a modo de ejemplo, considerar lo que podemos definir como periodo de reflexión, facilitando el cambio de producto e incluso la devolución del dinero si lo adquirido no satisface nuestras expectativas y eso sí, dentro de un plazo razonable.
Para terminar, y como conclusión, afirmar que el comercio vasco tiene futuro siempre que mantenga la sintonía con los consumidores, asumiendo que el cambio de hábitos es una constante a la que hay que adaptarse y si es posible anticiparse.
Jon Ariño, Presidente de la Federación de Consumidores de Euskadi.
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