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Boletín 10. Noviembre 2006
Sosteniendo el planeta

La Agenda 21 marca las pautas a nivel local para preservar el medio ambiente, mediante el consumo responsable y el uso de energías alternativas

La supervivencia del planeta está en la agenda de los políticos, pero no sólo en sus manos. Preservar los recursos naturales nos conviene a todos. La Agenda 21, el programa de sostenibilidad de Naciones Unidas que siguen más de 200 ayuntamientos vascos, marca el camino a seguir apostando por la biodiversidad, el consumo responsable y las energías renovables.

Ya han pasado 14 años desde que la Cumbre de la Tierra, celebrada en Río de Janeiro en 1992, acuñó el término Agenda 21, el mayor plan mundial para garantizar la supervivencia de nuestro planeta. Este programa de la ONU no se queda sólo en las intenciones y para garantizar su cumplimiento, deja en manos de los municipios la realización de su propia Agenda 21 local.

En Euskadi, más de 200 ayuntamientos participan en Udalsarea 21, Red de Municipios Vascos hacia la sostenibilidad. Esta red se complementa con la Agenda 21 escolar que, junto con los ayuntamientos, lleva hasta los centros educativos educación medioambiental y criterios sostenibles.

El conocido lema Piensa global y actúa local resume el espíritu de esta iniciativa. La Agenda 21 tiene 40 capítulos que se pueden resumir en cinco: consumo sostenible, conservación de agua, suelos y aire, equilibrio territorial, biodiversidad y reducción de residuos.

El efecto invernadero

Euskadi no cumple suficientemente los objetivos de este programa global por su elevada producción industrial y el tráfico de sus carreteras, que son los principales factores contaminantes.

Los combustibles fósiles (gasolina, petróleo y carbón) son los grandes responsables de la emisión de gases ya que, al quemarse, emanan dióxido de carbono a la atmósfera, que crea el peligroso efecto invernadero. Desde 1990 las emisiones de Co2 en Euskadi han crecido un 28%, más que en España y la Unión Europea.

Además, tenemos más asignaturas pendientes de la Agenda 21: seguimos consumiendo demasiado y cargando el ecosistema, falta una estrategia seria para promocionar el transporte no rodado y no se ha avanzado suficientemente en la reducción de residuos.

En Euskadi, el tráfico sigue creciendo, al igual que el consumo energético, lo que nos aleja del desarrollo sostenible. Para conseguirlo hacen falta “cambios drásticos en los modelos de producción y consumo”, según el Departamento de Medio Ambiente del Gobierno vasco.

Reducción de residuos

La eliminación de los residuos fósiles para paliar el efecto invernadero, es todo un reto. Se trata de producir y utilizar de manera más eficiente nuestras fuentes energéticas para conservar mejor el medio ambiente.

Lo mismo pasa con la electricidad. En sí no es contaminante, pero sí lo son las formas que se utilizan para obtener energía eléctrica. La mayoría sale de las centrales térmicas, que producen calentamiento global y lluvia ácida, y de las centrales nucleares, que producen residuos radioactivos muy contaminantes y cuya toxicidad dura millones de años. El gas, en cambio, es menos contaminante.

Mientras científicos e investigadores buscan energías alternativas e investigan técnicas para eliminar estos desechos peligrosos, toca ahorrar energía y subirse al carro del consumo sostenible.

Algunas recomendaciones son tan sencillas como reciclar los desechos de nuestros hogares, utilizar transporte público, ahorrar gasolina en el coche no acelerando innecesariamente, usar el aire acondicionado con moderación, evitar viajar con las ventanillas abiertas o pintar las paredes de casa con pinturas al silicato y no con pinturas plásticas, que son mucho más contaminantes. Todos los derivados del petróleo lo son.

Energías limpias

Junto a estas prácticas de consumo responsable, las energías alternativas ofrecen un rayo de esperanza en el problema medioambiental. Frente a las tradicionales, las energías renovables son una herramienta limpia para asegurarnos calefacción, agua caliente y aire acondicionado en casa y respetar la naturaleza.

Estas energías renovables, además, son más baratas que las convencionales y tienen la enorme ventaja de que no se agotan. Las más conocidas son la energía solar térmica y fotovoltaica.

El sol es el mayor emisor de energía. El uso de la energía solar es rentable a medio plazo y en poco tiempo se amortiza su instalación. La energía fotovoltaica utiliza paneles solares para la electrificación de edificios, para el bombeo de agua, la señalización o el alumbrado, mientras la energía solar térmica se destina a la producción de agua caliente y calefacción.

La energía eólica, que aprovecha la fuerza del viento para producir electricidad, y la geotérmica, que nace en el interior de la tierra, son otras alternativas para sustituir a los contaminantes combustibles fósiles, aunque todavía la energía solar y la eólica sólo representan el 2% de la producción mundial energética.

Para reemplazar a los combustibles actuales, se están desarrollando prototipos de vehículos a base de hidrógeno, con la prometedora pila de combustible, con la que del tubo de escape sólo sale vapor de agua. Ya hay prototipos de este tipo de coches.

El uso de la biomasa como fuente de energía es otra opción, igual que la obtención de gas metano de los vertederos y de los residuos de la ganadería, el alcohol fermentado del azúcar o los aceites combustibles extraídos de la soja …

La explotación al máximo de los recursos naturales del planeta tiene su precio. Los recursos se agotan y el planeta no aguanta nuestro ritmo de consumo; algunas costumbres sociales y prácticas industriales amenazan nuestro entorno. Evitar que siga sucediendo depende de todos.

© EKE. Euskadiko Kontsumitzaileen Elkargoa. Federación de Consumidores de Euskadi. Desarrolla y diseña Eclickse Digital