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Boletín 10. Noviembre 2006
Rodeados de ruido (Contaminación acústica)
El tráfico causa el 80% de la contaminación acústica, que tiene efectos nocivos sobre nuestra salud
El ruido indeseado cada vez provoca más dolores de cabeza y molestias. El aumento del tráfico, la creciente construcción de viviendas y la actividad industrial son las principales causas de la contaminación acústica. Aunque el límite de ruido recomendable, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) es de 65 decibelios, la realidad en Euskadi es mucho más ruidosa. Tanto, que cada vez están surgiendo más asociaciones e iniciativas ciudadanas para luchar contra estas agresiones acústicas.
En el tema el ruido, si hay que señalar un culpable, éste tiene ruedas. El tráfico rodado es el primer factor de contaminación acústica, seguido por la actividad industrial, según el Mapa del Ruido elaborado por el Departamento de Medio Ambiente del Gobierno vasco. Vehículos, camiones y motos provocan el 80% del ruido ambiental en Euskadi.
Además, un centenar de municipios vascos sufren diariamente la contaminación sonora del tráfico, superando el ruido máximo permitido. Sus ciudadanos soportan niveles por encima de los 70 decibelios por su cercanía con carreteras muy transitadas. Para solucionar este problema haría falta instalar 70 paneles acústicos que mitiguen el ruido del tráfico en otros tantos puntos demasiado ruidosos.
Las leyes
Cada comunidad autónoma cuenta con su propia legislación en esta materia. En el caso de Euskadi, hay varias leyes sobre contaminación acústica: la Ley general 3/1988 de Protección del Medio Ambiente, el Decreto 171/1985 de normas técnicas de aplicación a las actividades molestas, insalubres, nocivas y peligrosas y el Decreto de cierre de los establecimientos hosteleros.
Según la mayoría de las asociaciones que luchan contra el ruido, la legislación todavía es dispersa e insuficiente y en muchos casos no se cumple, porque no hay suficientes inspecciones ni actuaciones de las administraciones para atajar este problema.
Además del Gobierno vasco, los ayuntamientos tienen capacidad para desarrollar normas propias contra la contaminación acústica y elaborar su propio mapa de ruidos para detectar los focos donde los decibelios se disparan.
Algunos municipios ya han tomado medidas para evitar algunos ruidos molestos a sus ciudadanos. Lo han hecho, por ejemplo, con el tema del botellón, que provoca un nivel excesivo de ruido por la noche, entre otras molestias para los vecinos que viven cerca de los puntos de reunión callejera de los jóvenes.
Es el caso del Ayuntamiento de Bilbao, una capital donde las denuncias por contaminación sonora se han disparado hasta las 375 en un año y que acaba de prohibir el botellón en las calles bilbaínas, para alegría de los numerosos ciudadanos afectados.
Pero no sólo en las calles sufrimos el ruido. Un tercio de los vascos se quejan de los niveles de ruidos exteriores que invaden sus viviendas. Especialmente, en las capitales vascas. El 38% de los bilbaínos, el 30,5% de los donostiarras y el 28,9% de los vitorianos se queja del excesivo ruido que soportan en sus hogares.
Y es que numerosas viviendas tienen un nivel de ruido insufrible, ya sea por el tráfico, los bares y restaurantes cercanos, el ruido ambiental y hasta por una inadecuada ubicación del motor del ascensor.
Demasiados decibelios
Por debajo de los 45 decibelios, el ruido no es molesto. Entre 55 y 65 decibelios, hay incomodidad acústica y la contaminación sonora y efectos nocivos para la salud aparecen por encima de los 65 decibelios, un nivel que superan muchos sonidos que atacan a nuestros oídos diariamente.
El tráfico rodado provoca un ruido de 85 decibelios, el claxon de un coche, 90 db; la bocina de un autobús, 100 db; una motocicleta sin silenciador, 115 decibelios y un avión sobrevolando una ciudad causa un ruido de 130 decibelios.
Quien viva cerca de un aeropuerto, tiene pocas opciones. Puede invertir en instalar ventanas insonorizadas o en último extremo, cambiar de vivienda porque cambiar la ubicación de un aeropuerto no suele depender de sus vecinos.
Pero sí hay conductas propias que pueden ahorrarnos una excesiva exposición al ruido, evitando por ejemplo, tocar el claxon del automóvil y denunciando el excesivo ruido provocado por vecinos, bares cercanos u otros factores.
Una cuestión de salud
Sufrir diariamente niveles excesivos de ruido afecta seriamente a nuestra salud. La contaminación acústica provoca afecciones cardiovasculares, pérdida de oído, malestar, estrés, alteraciones del sueño, dificultades de comunicación y convivencia, conductas agresivas… La lista es lo suficientemente amplia como para tomarse en serio esta cuestión.
Por eso, cada vez son más las asociaciones que plantan cara al ruido. Una de ellas es Adecavi, una agrupación nacida dentro de Ekologistak Martxan y que lucha contra la contaminación acústica en los pueblos y de las ciudades vascas. La asociación ofrece asesoramiento telefónico gratuito para poner remedio a las agresiones sonoras.
En Internet, también es posible informarse para actuar contra el ruido en páginas web como www.ruidos.org, de la Federación estatal de asociaciones contra el ruido, y en www.juristas-ruidos.org, el portal de la Asociación de Juristas contra el ruido.
No hay por qué soportar las agresiones sonoras y las asociaciones animan a denunciar el ruido. Contra un bar cercano, se puede acudir a la policía municipal. Harán mediciones del ruido y si éste sobrepasa el límite permitido, iniciarán un expediente sancionador. Pero los casos de contaminación acústica también se pueden denunciar en el Ayuntamiento, en el Ararteko o en la Fiscalía de Medio Ambiente.
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