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Boletín 7. Diciembre 2004
Cobertura total (seguros privados)
La existencia de un Estado del Bienestar como el actual, un sistema que nos protege en aspectos relacionados con la educación, las pensiones o la salud, por citar algunas áreas importantes de salvaguarda, cubre una amplia gama de necesidades en relación a estos apartados mencionados. El grado de resguardo actual, desde la plasmación de la Constitución y del Estatuto de Autonomía Vasco, es un derecho básico y universal tanto en el Estado como a nivel autonómico.
Podemos decir que, en caso de enfermedad o accidente o tomando nuestra salud desde un punto de vista preventivo, tenemos derecho a una atención médica con todos los medios disponibles y especializados a nuestro alcance. En relación a las pensiones, similares principios, todos nosotros tenemos derecho, también, a unas pensiones dignas y relacionadas con las cotizaciones llevadas a cabo a lo largo de nuestros años laborales.
Unos derechos que, junto a otros básicos en nuestro sistema, sirven para cubrir las necesidades sanitarias de todos nosotros. Pero ocurre que, tanto el Sistema Público de Salud, en nuestro caso Osakidetza, como el Sistema de Pensiones, están siendo rebatidos por algunos agentes económicos y sociales.
El uso y contratación, cada vez más extendida y general, de seguros médicos privados y fondos de pensiones, complementan o, en algunos casos, compiten con la sanidad pública o la Seguridad Social.
Son, ya, millones de personas en el Estado las que tienen contratado un seguro de asistencia para la salud, es decir, un seguro privado en el cuidado de la salud. A su vez, la contratación de Fondos de Pensiones se acelera en los últimos años. En el año 2003, se contrataron un 14 % más de Fondos que en el año anterior. Al igual que en el apartado de salud, se privatizan y complementan nuestras futuras pensiones.
¿Porqué se está dando esta situación?, ¿se pretende desmontar el Sistema Público Sanitario o el Sistema de Pensiones?, ¿Por qué se legitiman posturas tendentes a criticar el Sistema Público y que apoyan un sistema privado de cobertura?, ¿existen intereses económicos en ello?. Estas son algunas de las preguntas que surgen automáticamente si se analizan algunos discursos económicos o políticos. Existe realmente interés por desprestigiar un sistema, que, en la actualidad, ha conseguido que el Estado esté a la cabeza de los países desarrollados en esperanza de vida por ejemplo, ¿tan mal se ha estructurado y organizado el sistema público para introducirnos la idea de que nuestro sistema es incapaz de afrontar los retos del futuro?.
Vayamos por partes. En el actualidad, los servicios médicos vascos y estatales se encuentran entre los más avanzados del mundo. La esperanza de vida ronda los 82 años, y todos los indicadores relacionados con el desarrollo de la salud y de una sociedad aparecen entre los mejores.
A la par de esto datos, la contratación de seguros médicos privados avanzan importantemente. Las listas de espera o la imposibilidad de acceder al especialista en un tiempo prudencial conlleva que muchas familias contraten estos seguros con el fin de acceder a una medicina más rápida y eficiente en algunas áreas.
¿Llegará el día en el cuál todos tengamos firmados estos seguros privados?. Dependerá de la eficacia de un sistema para satisfacer nuestras necesidades sanitarias. Si no lo consigue, derivaremos nuestra atención sanitaria al sistema privado, si lo consigue, es probable que no. El reto al que se enfrenta el sistema público es vital, sus resultados y eficacia serán claves para su mantenimiento o, muy por el contrario, para su progresiva desnaturalización. El ejemplo de Estados Unidos está en la mente de todos. El resultado de una medicina progresivamente desnaturalizada y poco eficaz conllevará una privatización de la misma, un descenso en sus recursos económicos y una carga menor para el Estado. Los intereses económicos de un posible desmantelamiento son evidentes para algunos sectores económicos.
En relación a las pensiones, las circunstancias son relativamente parecidas. Se nos informa que, en el futuro, el Sistema Público de Pensiones va a ser incapaz de mantener los recursos económicos destinados a ello en una sociedad que envejece a marchas forzadas. El progresivo miedo social ante un futuro sin pensiones hace que se incrementen la contratación de Fondos de Pensiones, un 14 % más en el 2003 con respecto al 2002. En la actualidad y en Bizkaia, es el producto de ahorro estrella.
Al igual que lo que ocurre con el Sistema Público de Sanidad, el incremento en la contratación de nuestras futuras pensiones favorece el negocio del un sistema financiero que ha sabido ver que los fondos de pensiones son una fuente de beneficios muy importantes para sus negocios. Bancos, Cajas de Ahorro o Aseguradoras se lanzan a presentar sus productos financieros relacionados con las pensiones con el fin de captar clientes. El recurso de un futuro sin pensiones es su mejor anuncio publicitario.
Bien, ¿es verdad todo lo que nos cuentan?, ¿estamos ante un Sistema de Pensiones que corre peligro?.
Existe parte de verdad en ello, el progresivo envejecimiento de la población puede hacer peligrar un sistema de pensiones como el actual si no varían las condiciones demográficas. Verdad es, en una situación demográfica como la de finales de los ochenta y década de los noventa, con una natalidad y mortalidad baja, la población envejece y no hay individuos para mantener un volumen más grande de población retirada. El problema existe, sí, pero en aquellos momentos no contábamos con una variable que iba a hacer variar toda la ecuación: se trata de la inmigración.
El ingente volumen de personas que están viniendo hacia aquí procedentes de otros países, aunque resulte paradójico, podrá ser la tabla de salvación un sistema que podría quebrar en los próximos años.
Si estos inmigrantes accediesen al Sistema de Seguridad Social, cotizarían, lo cual representaría una entrada de recursos fundamentales para el Sistema, manteniéndolo. En las circunstancias actuales, con respecto a la natalidad, sería muy difícil de mantener.
Pero claro, este acceso al Sistema Público de los inmigrantes traería consigo, paralelamente, un incremento del uso de los recursos de la Sanidad Pública, lo que y ante ello, debiera traer consigo una mayor racionalización de su uso, de sus procedimientos y de sus acciones.
El reto de la Sanidad Pública es muy importante. Su éxito o su fracaso dependerá de las políticas que se pongan en marcha a partir de este momento. Si nuestros gobernantes decidiesen desnaturalizarla, el auge de la sanidad privada será incuestionable, si, por el contrario, se trabaja por una mayor eficacia del sistema ante sus nuevos retos, la coexistencia de ambas sanidades ayudará a tener un sistema rico y eficaz.
Las pensiones dependen, a su vez, de cómo el sistema sea capaz de administrar esta inmigración que nos llega y nos seguirá llegando. El hacerlo correctamente representará una salvaguarda para el futuro de nuestras pensiones.
Ricardo Baquín
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